¡La primavera está en el aire! Las flores brotan, nacen corderitos y tu casa te está pidiendo a gritos una limpieza de primavera. El minimalismo también está en el aire. Con la creciente popularidad de Marie Kondo y su método KonMarie, y el nada minimalista número de seguidores de The Minimalists, quizá tengas más ganas de lo habitual de ordenar y despejar tu vida. Esto significa que vas a necesitar una buena lista de limpieza de primavera.
Haz que tu casa “despierte alegría” esta primavera
Es difícil saber por qué hacemos limpieza de primavera. Hay teorías para todos los gustos: desde quitar el hollín de la casa cuando ya no hacía falta la chimenea, hasta “sacudir la casa” para el Año Nuevo iraní, o incluso prepararse para la Pascua judía o la Cuaresma. Algunos sugieren incluso que podría ser sencillamente que los días más cálidos y luminosos nos vuelven más activos: ese nuevo brío y vigor nos empuja a hacer nuestro salón más habitable y nuestro lavadero más encantador.
Sea cual sea el origen de esta tradición, se ha convertido en casi un hábito en las sociedades occidentales. Pero ya sea primavera, verano, otoño o invierno, siempre viene bien hacer una buena limpieza a fondo de la casa. Además de dejarlo todo reluciente, es una buena ocasión para despejar tu casa y convertirla en un oasis minimalista a la vez.
Te contamos qué significa ser minimalista y te guiamos paso a paso por el proceso de despejar y limpiar la casa en primavera, con consejos útiles sobre qué hacer y qué evitar, además de trucos para despejar. Eso sí, si ya tienes muchas ganas de empezar, puedes ir directamente a nuestra plantilla gratuita de lista de limpieza de primavera para imprimir.
¿Qué significa ser minimalista?
Cuando piensas en el minimalismo, nadie te culparía por imaginar habitaciones blancas y vacías, sin absolutamente nada dentro. O quizá piensas que un minimalista es alguien que ha renunciado a todas sus posesiones para vivir con una mochila en una cabaña en lo profundo del bosque.
Aunque ambas son formas de practicar el minimalismo, te alegrará saber que su esencia es mucho menos drástica y mucho más sencilla y fácil de incorporar a tu vida. El mantra fundamental es simple:
¿Este objeto aporta valor a tu vida?
Si no, sácalo de tu vida.
Toda forma de minimalismo parte de aquí. Incluso la pregunta de Marie Kondo sobre si algo “despierta alegría” es solo una capa, un enfoque y una filosofía más para decidir si algo debe conservarse o tirarse.
Así que no tienes por qué temer que la limpieza de primavera de este año ponga tu vida patas arriba y la convierta en un torbellino de drama digno de una película ganadora de un Óscar, a menos que eso sea justo lo que quieres. Despejar tu casa al estilo minimalista puede ayudarte, sencillamente, a deshacerte de lo que no necesitas, no aporta valor y no “despierta alegría”, nada más.
Lo que sí y lo que no en la limpieza de primavera minimalista
Lo que sí
Averigua dónde puedes donar cosas: despejar no tiene por qué generar residuos. Muchas de las cosas a las que vas a decir “adiós” pueden ser útiles para otras personas. Antes de empezar a despejar y a limpiar, busca tiendas solidarias, organizaciones benéficas, bancos de alimentos y comedores sociales que puedan necesitar lo que te sobra. Incluso mira si algún amigo o familiar puede quitarte de encima lo que ya no quieres.
Revisa tus opciones de reciclaje: los problemas medioambientales son temas candentes hoy en día. Cuando te deshaces de muchas cosas innecesarias, lo más fácil es echarlo directamente a la basura y que sea problema del vertedero. Pero asegurarte de que se recicle significa que pones tu granito de arena por el planeta. Además de separar el papel y las latas vacías, comprueba qué tipos de plástico se pueden reciclar en tu zona. Averigua también adónde se pueden llevar los residuos eléctricos. Ese móvil viejo o ese segundo secador de pelo pueden tener un uso mejor y más ecológico.
Plantéate vender lo que no quieres: si no estás en condiciones de optar al premio de “Filántropo del Año”, no hay nada de malo en intentar sacar un poco de dinero de lo que te sobra. Plantéate venderlo por internet en sitios de subastas como eBay, en portales de anuncios clasificados como Wallapop o Milanuncios (el equivalente de Craigslist o Gumtree), o incluso organiza una buena venta de garaje o un mercadillo de segunda mano a la antigua usanza. Es mucho más respetuoso con el medio ambiente que tirarlo sin más, y de paso te puedes embolsar un dinerillo.
Implica a tus amigos y familiares: la limpieza de primavera y despejar la casa no tienen por qué ser cosa de una sola persona. Puedes hacerlo más divertido y acelerar el proceso con la ayuda de los que más quieres. Sin duda puedes organizar una “fiesta de empaquetado” para lograrlo. Si estás pensando en implantar una nueva rutina para mantener la casa libre de trastos el mayor tiempo posible, anima a toda la familia a sumarse para que desarrollen contigo estos nuevos hábitos.
Lo que no
Tener prisa: la limpieza de primavera y despejar la casa llevan tiempo. Por eso mucha gente lo hace durante las vacaciones de primavera o el fin de semana de Pascua. Las prisas no solo te estresarán y frustrarán, sino que además harán más probable que decidas mal qué conservar y qué tirar. Así que prepárate para que lleve un rato, y no esperes que todo termine antes de empezar.
Entrar en pánico: a veces despejar crea mucho desorden antes de que te libres de él. Esto es especialmente cierto si usas el método de amontonar todo lo de una categoría (ropa, papeles, etc.) en una montaña enorme para clasificarlo. Puede intimidar mucho. Pero te da una visión sin precedentes de la cantidad de trastos que has acumulado, que te motiva a reducirla a algo menos escandaloso. Respira hondo y clasifica todo con método y tenacidad. Lo conseguirás, y tu casa te lo agradecerá.
Cómo volverte minimalista
¡Basta de charla sobre trastos! ¡Arremángate y vamos a minimalizar todo esto!
Decide qué tipo de minimalismo quieres practicar
Como hemos mencionado antes, el minimalismo básico tiene muchas variantes y desarrollos. Por eso, antes de empezar a despejar tu casa, decide cómo quieres hacerlo y cómo quieres volverte minimalista. ¿Te lanzarás con un arsenal de consejos de Marie Kondo, en busca de un enfoque más emocional del minimalismo? ¿O te decantarás por el enfoque más práctico, pero también más estoico, de The Minimalists?
Prepárate para limpiar
Si vas a dejar relucientes las lámparas, los ventiladores de techo, los alféizares, las cortinas de ducha y todo lo demás, asegúrate de tener todo lo que necesitas.
- Productos de limpieza: los que prefieras. ¡Ten a mano alguno de repuesto por si se acaba algo!
- Guantes: para proteger tus manos de los productos químicos de limpieza
- Ropa de limpieza: limpiar ensucia. Seguro que no quieres estropear tu camiseta y tus vaqueros favoritos durante la limpieza de primavera. Por eso, asegúrate de tener ropa que no te importe manchar un poco. Incluso puedes plantearte comprar un mono u otro equipo de protección para limpiar.
- Plumero: para quitar el polvo y las telarañas en zonas de difícil acceso
- Paños para el polvo: para limpiar las superficies una vez que las has despejado
- Mascarilla antipolvo: aunque no tengas alergia al polvo, te ayuda a mantener los pulmones libres de polvo y a estornudar menos
- Bolsas: vas a necesitar muchas para la basura y el reciclaje. Gástate un poco más en bolsas resistentes, sobre todo porque pueden llenarse bastante. Las bolsas baratas suelen romperse con facilidad, así que acabas usando más porque no caben tantas cosas en ellas.
Prepárate para guardar
Una vez que hayas separado los trastos, necesitarás cosas para organizar y guardar lo que decidas conservar. Si no te apetece salir a comprar nuevos contenedores antes de empezar, busca por casa cosas que puedas usar temporalmente, como cajas de zapatos. Luego, cuando sepas cuántas cosas vas a conservar, podrás comprar soluciones de almacenaje en consecuencia.
- Contenedores grandes transparentes: son estupendos porque, además de espaciosos y apilables, permiten ver fácilmente lo que hay dentro. Así te será fácil saber qué tienes y qué no una vez que lo hayas recogido.
- Cajas pequeñas: te ayudarán a agrupar y clasificar los objetos pequeños, para que las categorías sean fáciles de definir. Además, así será más fácil ver lo que hay dentro de cada categoría.
- Carpetas y archivadores: el desorden de papeles es mucho más insidioso y está mucho más extendido de lo que crees. Asegúrate de tener dónde guardarlos una vez que los hayas clasificado y organizado por categorías.
Empieza por lo más fácil de despejar
Puede ser tentador empezar por las tareas más difíciles. Quitarte de encima lo más duro y lo demás vendrá solo, ¿verdad?
Error. Despejar y tratar de reducir tus cosas para llevar un estilo de vida minimalista es tanto una cuestión mental como una limpieza física. ¡Tendrás que pensar mucho! Con cada objeto que te encuentres, debes preguntarte si aporta valor a tu vida y, quizá, si “despierta alegría”.
Si empiezas por las decisiones más fáciles, entras en el estado mental y emocional que necesitas para decidir mejor cuando llegues a los objetos y zonas más difíciles. Si lo haces al revés, acabas tomando malas decisiones con lo difícil porque no te habías preparado lo suficiente, y luego malas decisiones con lo fácil porque ya no te quedan fuerzas.
El método KonMarie de ordenar la casa con una dificultad de decisión creciente es un buen punto de partida, aunque no quieras aplicar su filosofía y su enfoque en conjunto.
- Ropa
- Libros
- Papeles
- Objetos varios (incluida la cocina)
- Objetos sentimentales
Crea tu plan de mantenimiento
Te has deshecho de los trastos y has clasificado y guardado lo que quieres conservar. Enhorabuena. Ya has conseguido tu nuevo estilo de vida minimalista. Pero ahora tienes que intentar mantenerlo. Así que asegúrate de tener un plan sobre cómo vas a hacerlo.
Este plan no tiene por qué ser espantosamente exhaustivo ni burocrático, sobre todo porque no hace falta. Basta con unas normas básicas para que todo siga funcionando, como asignar a cada persona una zona de la casa de la que se encarga, o cuándo y cómo debe ayudar cada uno a mantener la casa. Si la casa es solo para ti, quizá puedas inventarte algunos mantras para mantener la mentalidad adecuada. Con el tiempo, todo se convertirá en algo natural.
Si las cosas empiezan a deteriorarse un poco, viene bien tener estas normas para revisarlas y/o volver a imponerlas. Si hay una recaída de verdad, no te preocupes. Puedes dedicar tiempo a repasar todo el proceso otra vez. El minimalismo no siempre es fácil, sobre todo si intentar vivir con menos supone un cambio de paradigma enorme para ti. Tú sigue, sigue repitiendo, hasta que forme parte de tu forma de pensar del día a día.