Nunca está de más intentar ahorrar. La compra es uno de tus gastos más importantes, ¡y no puedes vivir sin ella! Pero, por esencial que sea, no hace falta que te deje sin blanca. ¿Cómo se consigue? Con una lista de la compra barata, por supuesto.
Comer barato
Puede que tengas muchos motivos para querer recortar el presupuesto de la compra. Quizá estás en una situación en la que toca apretarse un poco el cinturón. O puede que intentes ahorrar todo lo posible para un gran cambio en tu vida, como comprar una casa o casarte.
Sea cual sea el “porqué”, lo más importante es el “cómo”. Eso es lo que vamos a darte respondiendo a algunas preguntas frecuentes. Porque gastar menos en la compra no consiste solo en seguir instrucciones, también hay que saber gastar con cabeza.
También te daremos una plantilla de lista de la compra de presupuesto que puedes usar en el supermercado. Aun así, si quieres, puedes ir directamente a la plantilla gratis para imprimir de lista de la compra barata.
Tu plantilla de lista de la compra de presupuesto
Ahora que ya sabes un poco más sobre cómo comprar más barato, te dejamos ir a la tienda con nuestra plantilla gratis para imprimir de lista de la compra barata. Pero recuerda que es solo una guía. Así que haz los cambios que quieras para convertirla en tu propia lista de la compra de presupuesto reducido, fabulosamente ahorradora.
Cómo convertir la lista en comidas para toda la semana
Una lista barata solo ahorra si lo que compras acaba en el plato. Piensa en tres bases que se repiten: una de cereales (arroz, fusilli, penne o espaguetis), una de legumbres y conservas (garbanzos, alubias rojas, alubias blancas, alubias carilla o atún) y una de verdura congelada (zanahorias, judías verdes, guisantes o maíz dulce). Con una de cada tienes una comida completa sin pensar demasiado, y cambiando la especia o la salsa parece otra distinta.
Reparte los frescos según lo que aguantan. Las espinacas y la lechuga, para los primeros días. Las patatas, las cebollas y el ajo se llevan mejor el paso de la semana, así que déjalos para el final. La carne y el pescado congelados te quitan presión: saca por la mañana lo que vayas a cocinar esa noche y no tendrás que decidir a última hora.
Lo que sobra también cuenta. El pan que se endurece se aprovecha tostado o rallado, y los plátanos muy maduros van bien en un batido o en una tarta. Si planificas esos usos de antemano, no se tira nada y la compra de la semana siguiente empieza con menos.
Qué tachar cuando el presupuesto aprieta
La lista es una guía, no un pedido que haya que completar entera cada semana. Antes de salir, ponla delante de la despensa y tacha lo que ya tienes.
No hace falta comprar a la vez ternera, pollo, cerdo, pavo, bacalao y eglefino. Elige uno o dos y rótalos de una semana a otra. Lo mismo con la pasta: con un solo formato basta, y no necesitas fusilli, penne y espaguetis al mismo tiempo. Si todavía te queda café, té o zumo UHT, no los repongas hasta que se acaben.
En fruta, las frambuesas y las fresas congeladas son una buena salida cuando la fresca de temporada no está a un precio que te convenza. Y entre las frescas, quédate con las que de verdad vas a comer: manzanas, plátanos y naranjas suelen ser las que más se usan en casa.
Ya en la tienda, fíjate en el precio por kilo o por litro de la etiqueta, no en el precio del envase, porque un paquete grande no siempre sale mejor. Y deja fuera del carrito lo que no estaba en la lista: es en esos caprichos de última hora donde el presupuesto se escapa sin que te des cuenta.