Antes de empezar: qué tipo de camping es
La respuesta a qué llevar a un camping depende menos de una lista universal que del sitio al que vas. Un camping con parcelas, bloque de duchas, bar y tienda no exige lo mismo que una zona tranquila y apartada, donde el agua y la luz se reducen a lo que cargues tú. Antes de meter nada en el coche, hazte tres preguntas: dónde vas a dormir, cómo vas a comer y qué servicios tiene el camping. Mira también la previsión del tiempo para ajustar el abrigo y la ropa de lluvia.
Si duermes en tienda de campaña, lo primero es lo que te separa del suelo y del frío: la tienda con todas sus varillas y piquetas, un mazo pequeño, la esterilla o el colchón y el saco de dormir. Si te alojas en un bungaló o en una cabaña, pregunta qué incluye el alojamiento, sobre todo la ropa de cama y la cocina, y apunta solo lo que falte. Si el camping ofrece parcela con toma de corriente, un alargador y un adaptador te evitarán más de un apuro.
Dormir, cocinar y comer al aire libre
Dormir bien decide si un camping te gusta o no. Más que un saco caro, ayuda llevar una esterilla que aísle del suelo, una almohada pequeña y una manta fina por si refresca de madrugada. Una lona o un toldo sobre la entrada de la tienda da sombra de día y resguardo cuando llueve.
Para la cocina, piensa en lo que de verdad vas a preparar. Con un hornillo, una olla y una sartén se resuelve casi todo. Lleva gas de repuesto, porque quedarte sin él a mitad de la cena estropea cualquier plan. Añade platos, vasos y cubiertos que no se rompan, un abrelatas, un cuchillo de cocina, estropajo, jabón y bolsas para la basura. La nevera portátil sirve para la bebida y los productos frescos de los primeros días; después, lo más cómodo suele ser comprar en la tienda del camping o del pueblo más cercano.
En la despensa funcionan las comidas sencillas: pasta, arroz, latas y conservas, fruta y verdura, café o té, aceite y sal. El agua para beber y cocinar depende de si el camping tiene fuentes de agua potable, así que confírmalo antes de salir y, si no las hay, lleva la que necesites. Piensa en platos que se hagan en una sola olla y dejen poco que fregar.
Lo que no puede faltar
Si solo tienes tiempo de revisar diez cosas antes de salir, que sean estas.
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tienda de campaña -
saco de dormir -
esterilla o colchón -
hornillo -
nevera portátil -
linterna frontal -
chubasquero - repelente de mosquitos
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botiquín básico -
DNI y reserva
Ropa, aseo y cómo organizar el equipaje
Lleva ropa por capas. De día puede hacer calor, pero al atardecer y de madrugada suele refrescar, y una sudadera, un chubasquero y una gorra cubren casi cualquier cambio de tiempo. En calzado, unas zapatillas cómodas para andar, unas chanclas para la ducha y un par de recambio por si se mojan. Mete el bañador si el camping tiene piscina o está cerca de un río o del mar.
En el aseo, un neceser con lo de siempre, una toalla de secado rápido, papel higiénico y protector solar. En verano y cerca del agua, el repelente de mosquitos es de lo primero que se agota. Un botiquín básico con tiritas, gasas y antiséptico, junto con tus medicamentos personales, completa el apartado. Si tienes dudas sobre qué incluir según tu salud o la de tu familia, pregúntalo a tu médico o a tu farmacéutico.
Reparte las cosas en cajas o bolsas por categorías: dormir, cocina, comida, ropa y aseo. Así encuentras todo sin vaciar el coche. Pon arriba lo que necesitarás nada más llegar y deja la cocina a mano para la primera cena. El día antes revisa las pilas, el gas, la linterna y la nevera. Al volver, anota qué te sobró y qué echaste en falta, y tu próxima lista será más corta y más tuya.
Qué llevar en una autocaravana de alquiler
Cuando alquilas una autocaravana la lista cambia: no cargas con tienda ni hornillo, pero sí tienes que saber qué entra en el contrato. Pide a la empresa el inventario y compáralo con tus necesidades antes de recoger el vehículo. Confirma si el alquiler incluye ropa de cama, menaje de cocina, mesa y sillas de exterior, y si el gas y el cable de conexión a la red eléctrica van incluidos.
Con ese inventario en la mano, lleva solo lo que falte: sábanas o saco de dormir, toallas, comida, productos de limpieza y tus documentos personales. Recuerda también la documentación del alquiler y comprueba que tu carné te permite conducir ese tipo de vehículo. En un espacio pequeño, las bolsas blandas se guardan mejor que las maletas rígidas, y un tendedero con pinzas ayuda a secar la ropa y las toallas sin llenar el interior de humedad.
Al devolverla, repasa con la empresa el estado del vehículo y de todo lo que había dentro. Hacerlo juntos evita malentendidos y te permite cerrar el viaje con tranquilidad.