Qué llevar al gimnasio: lo esencial
Si te preguntas qué llevar al gimnasio, empieza por lo que necesitas para entrenar con comodidad y por lo que te permite salir fresco y listo para seguir con tu día. Esta lista parte de ahí: ropa, calzado, agua, toalla y un par de detalles que se olvidan con facilidad, como el candado de la taquilla o los auriculares.
Piensa en la bolsa como un kit que siempre está casi preparado. Cuando mantienes en ella lo que no cambia, como las chanclas, el desodorante o el candado, solo tienes que añadir la ropa limpia y la botella de agua. Así evitas las prisas de última hora y las visitas al gimnasio sin lo imprescindible.
También cuenta el tipo de entrenamiento. Una clase de baile, una sesión de pesas y una tarde de natación no necesitan lo mismo, y la bolsa de quien nada lleva más toallas y menos ropa de calle que la de quien va a clases dirigidas. Ajusta la lista a lo que haces y quita lo que no te sirva.
Lo imprescindible para ir al gimnasio
Estas diez cosas son las que menos conviene olvidar si solo tienes un minuto para hacer la bolsa.
-
botella de agua -
toalla pequeña -
zapatillas de entrenamiento -
camiseta técnica -
pantalón o mallas deportivas -
calcetines deportivos - candado para la taquilla
-
auriculares -
chanclas para la ducha -
tarjeta o abono
Ropa y calzado para entrenar
La ropa de entrenamiento debe ser cómoda, transpirable y adecuada a la actividad. Una camiseta técnica y un pantalón o unas mallas deportivas sirven para casi todo. Las prendas de algodón grueso retienen el sudor y pueden resultar incómodas durante el ejercicio. Añade ropa interior y calcetines deportivos, y una sudadera ligera para el calentamiento o para el camino de vuelta.
El calzado es lo que más importa. Las zapatillas de entrenamiento deben sujetar bien el pie y no haberse deformado con el uso. Según lo que hagas, puede convenirte un modelo para sala de máquinas, para correr o para clases dirigidas. Si entrenas en sala, algunas personas llevan unas zapatillas que solo usan dentro del gimnasio para mantener la suela limpia. Una bolsa aparte para el calzado evita que se manche el resto de la bolsa.
Entre los accesorios, las muñequeras, la cinta para el pelo y los guantes de gimnasio son opcionales. Los guantes ayudan a quien levanta peso y quiere evitar rozaduras. Si no los necesitas, déjalos fuera y ahorra espacio.
Higiene, ducha y vuelta a casa
Si te duchas en el gimnasio, el neceser es la parte que más se olvida. Lleva gel, champú, desodorante, un peine o un cepillo y una crema hidratante en envases pequeños que puedas rellenar. Las chanclas para la ducha son una cuestión de comodidad y de higiene, así que conviene que no falten.
Prepara dos toallas si vas a ducharte: una pequeña para el entrenamiento y otra para después. Y no olvides una bolsa para la ropa mojada, que te permite volver a casa sin que el resto de las cosas se humedezca. Añade ropa limpia, incluida la ropa interior, para cambiarte al salir.
Un detalle práctico: un neceser que vive siempre en la bolsa, con envases pequeños que repones cuando se acaban, te ahorra decidir cada vez qué meter.
Agua, comida y extras que ayudan
Una botella de agua es imprescindible para cualquier entrenamiento. Si haces sesiones largas o muy intensas, puedes llevar una bebida isotónica además. Si entrenas antes o después del trabajo, un tentempié como fruta, una barrita de cereales o un puñado de frutos secos te permite no llegar a casa con hambre. Para necesidades nutricionales concretas, consulta a un profesional.
El candado de la taquilla es otro clásico olvidado. Algunos centros tienen taquillas con llave propia o con código, así que pregunta antes de comprar uno. Los auriculares, el móvil con el cargador y el cuaderno de entrenamiento ayudan a mantener la motivación y a seguir tu progreso. Un par de tiritas en el bolsillo interior resuelven una rozadura pequeña.
Por último, comprueba que llevas la tarjeta o el abono, las llaves y la cartera. Si usas esterilla o banda elástica propias, mételas en la bolsa o cuélgalas fuera, según su tamaño. Revisa esta lista una vez, ajusta lo que no uses y deja el resto siempre preparado.
Si entrenas por la mañana, prepara la bolsa antes de acostarte: es la mejor forma de que no se te olvide nada. Y si vas directo desde el trabajo o desde clase, déjala lista la noche anterior junto a la puerta.