Sombra y protección solar para el bebé
Cuando preparas qué llevar a la playa con un bebé, lo primero es pensar en la sombra. Una sombrilla o un toldo de playa le dan un lugar fresco donde descansar, jugar y dormir la siesta. Colócalos antes de sentar al bebé y cambia su posición según se mueva el sol.
Añade un sombrero con ala, gafas para bebé y una camiseta con protección solar. La muselina ligera sirve para cubrirlo sin que se acalore. El protector solar debe ser específico para bebés. Antes de elegirlo, y para saber qué horarios y qué medidas de protección convienen a su edad, pregunta a tu pediatra.
Recuerda que el calor afecta a los bebés de otra manera que a los adultos, así que observa su comportamiento y ofrécele agua o leche con frecuencia. Si notas que está muy caliente, incómodo o irritable, vuelve a la sombra y consulta con un profesional si te preocupa.
Elige también el momento del día con cabeza. Los horarios en que el sol es más fuerte no son los más cómodos para un bebé, y tu pediatra puede orientarte sobre cuáles evitar en tu zona y para su edad.
Lo imprescindible para la playa con un bebé
Antes de salir de casa, asegúrate de tener estas diez cosas en la bolsa.
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sombrilla -
sombrero con ala -
protector solar para bebé -
pañales -
toallitas -
agua
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ropa de recambio -
toalla con capucha - bolsa para ropa mojada
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carrito o portabebés
Pañales, higiene y ropa
Los pañales y las toallitas son lo primero que se acaba. Lleva más de los que crees necesitar, además de pañales de baño si el bebé va a entrar al agua. Un cambiador portátil y una crema para el culito resuelven los cambios en cualquier sitio, y las bolsas para pañales usados permiten no dejar nada en la playa.
La arena y el agua ensucian y mojan, así que la ropa de recambio es esencial. Un bañador, una camiseta de manga larga, una toalla con capucha y otra grande te ayudan a secarlo y vestirlo. Lleva una bolsa para guardar la ropa mojada. Un gel o un jabón suave para quitar la arena del cuerpo es un detalle que se agradece al volver a casa.
Si le pones crema solar a menudo, lleva también toallitas para limpiarle las manos antes de comer, porque la arena y los restos de crema acaban en la boca con facilidad.
Comida y agua
Lleva su leche, el biberón o lo que use habitualmente, y agua en cantidad suficiente. Una nevera portátil permite conservar lo que lo necesite, y las cucharas y los baberos mantienen la comida ordenada. Si ya come otros alimentos, elige tentempiés adecuados a su edad y fáciles de limpiar. Cualquier duda sobre su alimentación en la playa es mejor hablarla antes con tu pediatra.
Tapa siempre la comida y evita que la arena entre en el biberón o en los cubiertos. Es más práctico llevar porciones pequeñas que una sola caja grande, porque así abres solo lo que necesitas. Tú también necesitas beber y comer, así que añade algo para los adultos.
Si la playa está lejos o hace mucho calor, planifica las tomas y los descansos con calma. Es preferible parar antes de que el bebé muestre cansancio o incomodidad que insistir en terminar el día. Una playa tranquila, con sombra y cerca de los servicios, resulta más fácil de manejar que una muy concurrida.
Juegos, descanso y transporte
Un cubo con pala, juguetes de agua y un muñeco conocido bastan para entretener al bebé. Una manta o una esterilla delimitan su espacio, y una cuna de viaje le permite dormir a la sombra si tienes una. Un chupete de repuesto puede ahorrar mucho tiempo si se pierde.
Piensa en cómo llegarás al lugar. Un carrito o un portabebés te dejan las manos libres, y una bolsa o una cesta de playa, con ruedas si hace falta, ayuda a transportar todo en un solo viaje. No cargues más de lo que puedas llevar con comodidad, sobre todo si hay que caminar o subir escaleras.
No olvides la tarjeta sanitaria del bebé, el teléfono, unas tiritas y una bolsa de basura para recoger todo antes de irte. Repasa la lista en casa y ajústala según la distancia, el tiempo que vayas a estar y la edad de tu bebé.